Di vueltas en el espejo una y otra vez, asegurándome de verme bien, de lucir todos mis atributos. Llevaba un vestido verde bosque con un escote largo e indecoroso que llevaba a la altura del ombligo. Por suerte, aún no se notaba el embarazo.
La parte de abajo del vestido era larga y con una pequeña abertura en la pierna derecha. Me coloqué unos tacones plateados y elaboré un peinado que me llevó media hora recoger en la parte de atrás de la cabeza. Y por último, el maquillaje. Esta vez añadí