Tal y como lo prometió, el colorista llegó puntual. Sus manos temblaban mientras analizaba mis mechones maltratados.
Siempre fui una mujer que se preocupaba por su apariencia. Poseía una amplia gama de productos capilares, hasta que me tocó vivir sola. Si tenía champú y enjuague en el baño, ya era mucho pedir.
—Bien, analizando tu cabello, diría que después de una decoloración y dos semanas de hidratación, recuperarás tu cabello o un tono similar. Y entre más te lo laves, volverás a tu tono