—Aún quedan bastantes humanos —gruñó el rey.
Kaelen recorrió con la mirada al grupo que permanecíamos inmóviles frente al trono.
Su voz no era alta, pero el salón entero guardó silencio.
—Formen una fila.
Nadie se movió.
Él esperó apenas un segundo. Se encogió ligeramente de hombros.
—Cada una tendrá aproximadamente un minuto para decirme de qué forma puede ser útil para este castillo. Si poseen una habilidad que realmente valga la pena, se quedarán. Si no... Las llevarán hasta la fronte