El rey me observó detenidamente.—Zero es mi mano derecha —dijo con lentitud—. Posee muchas habilidades que lo hacen adecuado para el puesto. ¿Acaso me estás diciendo que posees esas mismas habilidades?—No, Su Majestad.Sostuve su mirada.—Lo que digo es que puedo ayudar a disminuir su carga. Soy solo una mujer humana. Mi fuerza jamás podría compararse con la de su mano derecha, ni tampoco mi velocidad. Pero sé leer y escribir. Puedo ordenar registros, revisar cuentas, redactar respuestas a las peticiones dirigidas a Su Majestad... o cualquier otra tarea que necesite.El rey se cruzó de brazos con calma.—Interesante.Entonces volvió la cabeza hacia Zero.—¿Crees que necesitas ayuda?El lobo soltó un resoplido antes de mirarme.Su expresión dejaba claro que prefería seguir cargando con todo antes que trabajar conmigo.—La necesito. Sin embargo, no creo que sea buena idea confiar un puesto así a una humana.Una esquina de la boca del rey se elevó.—Yo tampoco lo creo.Mi espalda se te
Leer más