Capítulo 6.
—Los sirvientes del castillo.
La voz de Kaelen volvió a imponerse sobre el silencio.
Todos los humanos que aún permanecían de pie levantaron la cabeza.
Muchos seguían temblando por la masacre que acababan de presenciar.
El nuevo rey los observó con absoluta indiferencia.
—Regresen a sus puestos de trabajo.
Nadie se movió.
Kaelen frunció ligeramente el ceño.
—¿Acaso también desean morir?
Aquello bastó para que varios reaccionaran.
Comenzaron a inclinar la cabeza y a retirarse