Emma
Cuando Magnus quedó desmayado, yo corrí a pedir ayuda, encontrando a una mujer que me dejó llamar de su teléfono; marqué el número de mi madre con los dedos temblando, sin saber muy bien si iba a ser capaz de hablar cuando respondiera. Respondió al segundo tono. Escuchar su voz me rompió algo por dentro que había estado aguantando desde la cárcel, desde la jaula, desde todo lo anterior, y lo único que pude decir fue que estaba viva y que necesitaba que viniera.
Llegó en menos de treinta mi