Capítulo 27
Emma
Abrí los ojos y ahí estaba él. Justo como había prometido.
Dominic estaba acostado a mi lado, con el brazo doblado bajo la cabeza y la mirada fija en mí, como si llevara horas observándome dormir. La luz del sol le pintaba la piel de un dorado suave, resaltando los músculos de su pecho que subían y bajaban con cada respiración tranquila.
Por un segundo, solo un segundo estúpido, mi cuerpo quiso relajarse contra el suyo, como siempre había hecho. Pero entonces todo lo de anoche