Capítulo 26
Dominic
El cielo empezaba a teñirse de ese gris azulado que precede al amanecer, pero yo seguía sentado en el suelo, con la espalda contra la puerta principal de la mansión y las piernas estiradas hacia el porche. El frío de la madera se me clavaba en la columna, pero no me movía. Arriba, Emma dormía. O al menos eso quería creer. La había convencido de volver conmigo, sí. Había usado cada palabra suave que sabía, cada promesa que podía cumplir, y al final ella había aceptado. Pero e