Magnus respondió con un puño directo a la mandíbula. El hombre retrocedió dos pasos y se fue encima de la mesa de atrás, arrastrando bandejas y vasos. El ruido fue suficiente. Dos mesas más se levantaron de golpe, voces subieron de tono, alguien tiró algo que no era comida, y antes de que los guardias pudieran orientarse ya había tres peleas distintas en tres rincones del comedor.
El caos se organizó solo, como siempre hace el caos cuando encuentra terreno fértil.
Una bandeja cruzó el aire por