47. No volvería a dejarla sola
47
Maverick
La noche iba bien.
Los tragos corrían como ríos. Las risas, los chismes de negocios, las propuestas veladas, todo fluía con naturalidad entre los trajes caros y los brindis continuos. La música suave del DJ llenaba el aire como un perfume invisible.
Y entonces, las luces bajaron.
El murmullo se hizo expectante. El escenario se iluminó lentamente, revelando un piano en solitario. Negro, brillante, perfecto. Hubo un silencio breve… hasta que unos tacones resonaron sobre la tarima. Ese