27. Perdiendo la noción del tiempo
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Sera
Me la pasé encerrada toda la semana en la casa de Blake.
Las cortinas permanecían cerradas, el aire era denso y mi cuerpo parecía haber olvidado cómo moverse con normalidad. Dormía, lloraba, volvía a dormir. Comer era opcional. Existir, un castigo.
Blake se preocupaba más de lo que decía en voz alta. Me traía comida, agua, intentaba animarme con tonterías, pero yo solo me encogía en el sofá o bajo las sábanas.
Tuve que poner a mis padres en la lista negra del celular. No dejaban de llam