12. No puede ser
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•Ryder
Estaba revisando un correo urgente, uno que debía contestar antes de la reunión con los inversores de Hong Kong, cuando la puerta se abrió de golpe. Ni siquiera alzó la voz quien entró, pero su sola presencia rompió mi concentración.
—¿Qué manera es esa de…? —empecé a decir, alzando la vista, pero las palabras murieron en mi garganta.
Seraphina. En un estado que me hizo levantarme de inmediato, la silla rechinó al empujarla hacia atrás.
Estaba pálida, despeinada, temblando. Tení