74.
RAQUEL
Lo miro y lo veo.
La rabia contenida en su mandíbula, en la forma en que sus manos se cierran y se abren como si necesitara romper algo para no romperse él. Michael está furioso, y no lo culpo. Yo también lo estoy, pero mi enojo no se parece al suyo.
El de él es un fuego que busca justicia.
El mío… es una ceniza pesada que me cae encima y me ahoga.
Porque por más cruel que haya sido Sara, por más veneno que haya escupido frente a las cámaras, hay una parte de mí que no puede sacarse una