13.
Michael
El teléfono suena una sola vez antes de que alguien atienda. Estoy de pie, aún con el saco colgado del respaldo de la silla, mirando el reloj como si eso pudiera acelerar algo.
—Oficina de dirección, buenos días.
—¿Raquel ya llegó? —pregunto sin rodeos.
Hay un silencio breve, el sonido lejano de un teclado.
—No, señor Banks. Avisó que hoy llegaría más tarde.
Mi cuerpo se tensa de inmediato.
—¿Dijo a qué hora?
—No, solo que tenía un asunto personal.
Agradezco de forma a