C48: Terrible diagnóstico.
El pediatra les indicó que tomaran asiento, pero el ambiente en el consultorio se volvió aún más pesado cuando un hombre de rostro cansado y bata impecable entró tras ellos.
—Él es el doctor Miller, especialista en hematología —presentó el pediatra.
Sarah se puso de pie de un salto, con los ojos desorbitados.
—¿Por qué? ¿Qué pasa? —preguntó con la voz aguda, al borde de la histeria—. Solo fue un desmayo, ¿por qué necesitamos a un hematólogo?
Dominic permaneció sentado, pero sus manos apretaban