C49: Un secreto a punto de explotar.
Maxwell sintió que el corazón se le partía en mil pedazos al escuchar a Grace. Ver a esos niños, a los que les había cambiado los pañales y enseñado a caminar, debatiéndose entre la lealtad hacia él y la curiosidad por su origen, era una agonía lenta. Pero su amor por ellos era tan grande que no podía ser egoísta.
—Escuchen —interrumpió Maxwell, tragando saliva para contener el llanto—. Si ustedes quieren conocerlo... si quieren hablar con él, yo no me voy a oponer. No me voy a enojar.
Los niño