Se relamió los labios cuando Graham posó su mirada en ellos.
─¿Has oído la frase follar para olvidar las penas?
Graham negó, divertido con su lenguaje inmoral y la manera en la que hurgaba en el interior de sus pantalones en busca de su erección, la cuál estaba cobrando vida con suma rapidez entre sus manos enguantadas. Graham tragó sonoramente cuando Isobel lo miró con lascivia y lujuria mientras lo masajeaba hasta ponerlo duro y listo.
Su sonrisa era la del mismísimo demonio.
Si sus intencion