El hombre lo miró con los ojos en blanco. Quería cerrarle la puerta en la cara por hablarle así, pero ante la mención del apellido Blackstone, sabía que no podía. Tras ofrecerle un seco asentimiento, se apartó y les permitió el paso al interior del palacio. Duncan entró en él como si se tratara de su propia casa, tomando a Leslie de la mano para arrastrarla con él. Esta estaba mitad concentrada en lo bien que se sentía el agarre de Duncan sobre ella, mitad concentrada en la sensación que embarg