La madre de Duncan, Elizabeth, rodeó con los brazos a su hijo tan pronto como apareció del otro lado de su puerta. A pesar de que se habían encontrado en Edimburgo unas cuantas veces para almorzar con él a solas, ya que Leslie por lo general sufría de dolores de cabeza cuando salían y había mucho ruido en las calles, por lo que solía preferir quedarse en casa, tenía días sin verlo. Seguía preocupada por él por cualquier efecto grave que la muerte de Isobel pudiera ocasionar en su príncipe dorad