Cuando Isobel despertó, lo hizo sobre una suave superficie cálida en la que se acurrucó y rodó como un gatito somnoliento varias veces antes de abrir sus párpados con un sutil aleteo de mariposa. Al incorporarse descubrió que se encontraban en la habitación de Graham en el palacio de los MacAllister y que este estaba dormido, en toda su gloria desnuda, junto a ella. Aunque involuntariamente sus muslos se juntaron al tener un vistazo de su cuerpo, se obligó a sí misma a dirigir sus pensamientos