Pasado
Llegaron a Edimburgo después del mediodía y se dirigieron directamente a la hermosa villa de paredes de arbustos, los cuales en esta ocasión se encontraban marchitos por el frío del invierno. Esta pertenecía a Graham. Su padre se la había regalado a su madre como presente de bodas, por lo que era uno de los pocos sitios en Escocia y Europa que no se atrevía a ensuciar con la presencia de su nueva esposa, la cuál robó de su único hijo en sus propias narices.
Graham, o más bien su abuelo,