Si todo esto era cierto, Isobel se había casado con alguien más y no estaba sufriendo, lo que aliviaba la carga sobre sus hombros, pero también, de una u otra forma, ya no estaría con él, así que su corazón seguía igual de roto. Su novia se había ido. Él no la había acompañado a la excursión y, como resultado, no la vería mas. Nada había cambiado. No había nada que pudiera hacer por ella y en las cartas no se leía como si quisiera desesperadamente que la trajeran de regreso. No sabía si había m