Danna y Maya entraron juntas a los calabozos. Descendieron por las escaleras. Cuando llegaron a la celda de Gin, un guardia que se encontraba allí saludó con cortesía.
—Su majestad, estoy a su servicio.
—Por favor, déjenos solas, vengo a darle el castigo a la loba que intento dañar a la princesa —Danna habló con autoridad.
—Como ordene, su majestad —el hombre salió a grandes zancadas del lugar.
Danna giro hacia Maya y le dijo, quédate aquí afuera, yo sola entrare, Maya asistió con la cabeza mien