—Kane —dijo Ariel al ver al intruso dentro de su habitación.
Su reacción era demasiado tranquila para alguien que no lo esperaba.
Había pensado que iba a gritar y chillar, que su corazón latiría con tanta fuerza que terminaría saliéndosele del pecho al verlo, pero nada de eso ocurrió. De hecho, sucedió todo lo contrario.
Estaba demasiado calmada, sus ojos recorriendo su figura mientras lo observaba detenidamente. Ese hombre siempre se veía bien, y aun con todo el odio que sentía hacia él, tenía