La manada había estado rebosante de emoción a medida que la luna nueva se acercaba. El ambiente vibraba con una expectación palpable que era casi imposible de ignorar, y todos habían estado preparándose a su manera.
Ariel tampoco se había quedado fuera.
Laura le había explicado que la primera transformación sería lo más doloroso que experimentaría en toda su vida, y que ni siquiera un terrible cólico podía compararse.
Aunque Ariel no tenía idea de cómo sabía sobre el dolor de los cólicos si los