Los ojos de Ariel se abrieron lentamente, pero su cuerpo protestó con un dolor que le recorría cada centímetro. El recuerdo de la noche anterior aún estaba borroso en su mente, y por más que lo intentaba, no podía recordar los detalles.
Rodó hasta el borde de la cama y apoyó los pies con cuidado en el suelo, intentando levantarse, pero su pierna cedió bajo su peso y cayó al piso.
“¿Q-qué demonios…?” Ariel miró a su alrededor mientras intentaba reconstruir los fragmentos dispersos. Sus piernas s