Regresar a casa siempre se siente bien, en especial cuando ella ha pasado todo un verano sin ver a su hijo; sin embargo, hay una angustia que empaña ese alivio y alegría.
El anillo en su dedo es una causa de felicidad, pero, al mismo tiempo, podría desatar un gran problema. Ya se imagina a su ex amenazándola con quitarle la custodia de Alan cuando se entere de su nueva relación.
Bratt le sostiene la mano con delicadeza al percibir lo que la preocupa, y un beso tierno en la cabeza es el tranquil