Los labios de Lilia siempre le han parecido suaves, como si su textura fuera de seda y su sabor la más dulce miel. Le encanta la manera pausada de ella disfrutar de su boca, cómo su lengua le corresponde en una danza exquisita que lo enciende y el olor de su aliento. Ella sabe bien en todas partes y su aroma es como un perfume fino, que te envuelve en sus encantos y te hace prisionero.
Es tan adictiva...
Bratt empieza a desesperarse, ya que su cuerpo le pide más de su amada. Necesita lamer cada