Capítulo 47

Temprano en la mañana, cuando por fin su turno ha terminado y puede regresar a la posada para descansar, Lilia se toma una avena caliente, que buscó en la cafetería, mientras se conduce a la salida del hospital.

Está tan agotada que siente que podría dormirse en cualquier momento.

—Lilia... —La voz de Bratt la despabila, pero ella no se atreve a encararlo. No después de que él se fuera con otra mujer a hacer quién sabe qué.

—Me voy a dormir a la posada porque me toca turno en la tarde —responde
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