Una semana después...
Bratt se levanta de su escritorio cuando la ginecóloga entra en su oficina. Al instante, se le acerca sonriente y la besa en los labios con deseo. Aunque apenas han salido una sola vez, la química entre ellos es innegable, a pesar de que aún no han tenido sexo, lo cual resulta bastante raro para Bratt.
—¿Qué harás esta noche? —pregunta ella, respirando entrecortadamente, excitada por la sola cercanía de él.
—Nada. ¿Por?
—Porque me gustaría cocinar para ti hoy, en mi aparta