Las preguntas de Adrián se quedan sin respuestas, puesto que Lilia se va directo al baño y se mete en la ducha con todo y ropa, y sin contestar a sus interrogantes. Se queda allí por un largo rato, pese a las reprimendas de Adrián debido a lo cara que les saldrá la factura ese mes.
Ya seca y más tranquila, ella prepara la cena de manera mecánica, como un cuerpo sin alma que solo existe para cumplir tareas domésticas.
Lilia arregla todo para el día siguiente y, después de dormir a los niños, se