La mañana transcurrió muy de prisa, eran casi las diez cuando los esposos Long salieron de su habitación y bajaron, Catherine estaba dentro de la piscina mientras Violett leía un excelente libro, le gusta mucho la lectura, es su pasión, como muchas otras cosas. Los padres se acercaron, saludaron a sus hijas con mucho cariño, Dolores, estaba trasteando en la cocina, preparaba limonada bien fría, estaban felices, ignoraban todo los que a su alrededor pasaba.
—¡Hola mis amores! —Saluda su padre.
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