Pasaron los días, siguieron con la rutina diaria, todo parecía estar tranquilo, solo en la cabeza del Sr. Long existía el momento de volver hacer las embarcaciones. Mensualmente tenía que ir a sitios diferentes, solo cambiaba el día, pero a la misma hora convenida, esta vez se trataba de algo más grande y riesgoso, al principio se daba cuenta lo que trasladaban de un lado a otro, siempre echaba un vistazo, pero ahora presiente algo grande y peligroso, temía ser descubierto en pleno, pero él se