Capítulo XXXII

Luego del paseo, de recordar la felicidad en ese sitio, regresaron al automóvil, para ir cada uno de nuevo a su oficina, el resto de la tarde pasó rápidamente en un abrir y cerrar de ojos, Pam aprovechó para llamar a su madre.

—Hola madre, deseo saludarte tomé un minuto para saber de ti, ¿estás bien?

—Hola hija estoy bien ¿y tú como estas? mis nietas como se portan.

—Bien madre en sus cosas y mi papá está por allí, deseo saludarlo.

—Buenas tardes hija como has estado.

—Padre, ¿cómo sigues de tu
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