Estaba Edward llegando a la oficina al día siguiente y después de saludar a la señorita Ricks le pidió que llamara al Sr. Brenner.
—Buenos días, habla el señor Paul Branner
—Buenos días, Sr. Branner, es el señor Long.
—¡Ah! Caray señor Edward, que gusto me da hablarle, donde se había metido.
—Siempre he estado aquí… y voy a aprovechar de decirle, por favor deje de mandar a sus hombres a mi hogar, no le voy a permitir tales abusos.
—Cálmese Sr. Long no ha pasado nada, solo quise recordarle nuest