97. Encuentrame
Isabel
Se oye un golpe seco. La puerta principal de la mansión ha sido derribada. El sonido de múltiples pisadas, pesadas y coordinadas, inunda el vestíbulo. Son muchos. Demasiados.
—¡Vámonos! —Matteo me toma de la mano con fuerza y me arrastra hacia la salida trasera que da a los jardines ocultos.
—¡¡No podemos dejarlas! ¡¡Samuel!! Detente Matteo.
—No las buscan a ellas o al niño, sino a usted, no voy a detenerme.
Corremos por el pasillo de servicio, pero al asomarme por el arco que da a la es