95. Odio este silencio
Dante
Dos horas después. Zona portuaria.
Estoy dentro de la van de seguridad, rodeado de monitores que muestran las señales térmicas y las cámaras corporales de mis agentes y del equipo de Tomás. El ambiente está cargado de testosterona y tensión. Alexei está a mi lado, verificando los perímetros.
El hecho de no estar en la acción me tiene con los nervios de punta y el humor de perros.
No me gusta ser un espectador, delegar mis misiones a alguien más, mucho menos cuándo es una tan importante co