202. Me alegra saberlo
Dante
Salimos del estudio a paso rápido, cruzando los pasillos de la mansión hasta llegar al garaje subterráneo. Nos subimos a la gran camioneta blindada de vidrios polarizados. La distribución está fríamente calculada para la emboscada: un hombre va al volante, otro va en el asiento del copiloto delantero, y el tercer ejecutor se acomoda en la parte más profunda de los asientos traseros, oculto en la penumbra que proporciona el tinte de los cristales. Yo me sentaré en la fila del medio con Gia