127. Al diablo el hospital
Isabel
El dolor en el abdomen es lo primero que me saluda al despertar, un recordatorio sordo y punzante de que sigo viva y de que sigo en esta maldita cama de hospital.
Parpadeo despacio, intentando quitarme la pesadez de los párpados. La luz del sol ya se filtra con fuerza por las rendijas de la persiana, iluminando la habitación por completo.
De inmediato, mi mirada viaja hacia el sillón de al lado.
Está vacío.
Me quedo quieta, con el corazón latiéndome con fuerza contra las costillas. Rec