Luego del nacimiento de Hope, los días se fueron haciendo semanas rápidamente y luego las semanas se transformaron en meses. Zoe se volvió la típica madre primeriza que trabaja y atiende a su niña bella, que es el vivo retrato de ella, pero con los ojos de su padre.
Si pensó en algún momento que podría olvidarlo, estuvo muy equivocada, porque aquellos dos luceros en el rostro de su hija se lo recuerdan todos los días.
Por supuesto que junto con la felicidad de ser madre, llegaron los miedos y