Emma observó por última vez su reflejo en el pequeño espejo de la sala.
El color ya había desaparecido de sus labios, no había rastro del labial, ni rastro de aquel tono que tantas complicaciones estaba provocando pero ella es consciente del porque están estos problemas. Suspiró profundamente, sintiendo el peso de la tensión acumulada en los hombros. El corazón aún le latía con fuerza después del encuentro con la mujer que haría negocios con Alexander.
Tomó el pañuelo manchado con cuidado, como