Emma preparó una taza de té caliente con sus manos ligeramente temblorosas. La mujer la recibió agradecida, con una actitud calmada y serena.
— Gracias. De verdad.
— No es nada.
La mujer dio un pequeño sorbo y suspiró profundamente.
— Definitivamente necesitaba esto... No esperaba que una reunión de negocios terminara en un interrogatorio matrimonial...
Emma sonrió con educación, intentando relajarse, creyendo que lo peor ya había pasado. Se sentó frente a ella, cruzando las manos sobre su rega