La noche había caído por completo sobre la ciudad cuando Natasha finalmente respondió el mensaje.
La pantalla del teléfono iluminó tenuemente su rostro en la oscuridad de su habitación, El mensaje de Damián seguía allí, simple y directo:
Damian: ¿Te sientes mejor?
Una sonrisa lenta, apareció en sus labios. No era una sonrisa de alivio ni de cariño. Era la sonrisa de alguien que acababa de encontrar la grieta perfecta en un muro que parecía impenetrable.
Sus dedos se deslizaron con elegancia so