Emma pasó el resto de la mañana completamente distraída.
Intentaba concentrarse en sus labores, realmente lo intentaba… pero su mente regresaba una y otra vez al mismo lugar...
La marca de labial...
Esa pequeña mancha rosada que había dejado en el cuello de Alexander como una firma imprudente, como una prueba silenciosa de algo que ya no podía ignorar.
Cada vez que cerraba los ojos, la veía con claridad, el contraste del color contra su piel, la forma en que se había transferido sin que ning