Horas despues... El almuerzo fue incómodo desde el principio.
El restaurante que visitaron era uno de esos lugares donde el lujo se respiraba en cada detalle, manteles de lino blanco impecable y un silencio estudiado que solo interrumpían los murmullos... Alexander había elegido la mesa del fondo, la más apartada, pero ni siquiera eso sirvió de escudo.
Apenas cruzaron la puerta, los flashes empezaron.
Natasha, con su vestido de seda color crema que se ajustaba perfectamente a su figura aún esbe