Poco después, se escuchó el ruido de un carro. Efraín se levantó. Vio a Bianca, que ya se había cambiado de ropa, y salió al patio a recibir a los visitantes.
Era un Lamborghini. Eso lo sorprendió. Que él supiera, Francisco no tenía un carro así.
La puerta se abrió y dos hombres bajaron. Bianca reconoció al instante al hombre de aspecto frágil, vestido con ropa casual, que la miraba con una sonrisa.
El otro hombre fue el que captó la atención de Efraín. Lo conocía. Era su rival, el hombre con e