—Vale, ¿cómo estás? ¿Qué haces aquí?
Preguntó Leo con verdadera preocupación al ver a Valeria entrar en la oficina.
Tenía los ojos enrojecidos e hinchados, una clara señal de que había llorado durante horas. Su voz sonaba un poco ronca cuando habló.
—Leo, es que… todo fue tan inesperado. Solo… solo quiero saber cómo están.
—Todo es un caos en este momento. Por favor, no culpes a Rubén. Él nunca quiso lastimarte.
—Claro que no, ¿cómo crees? Es solo que… jamás imaginé que la persona que Rubén ama