Haidar estaba sumido en sus pensamientos. La incertidumbre lo consumía, y aunque aún no había recibido el diagnóstico completo, intuía que las noticias no serían alentadoras. Cuando finalmente llegó el momento de hablar con el doctor, trató de mantener la calma, pero la tensión era evidente.
—Señor Abdelaziz, su situación en este momento es un poco compleja, pero no significa que no haya esperanza o una solución. Sin embargo, debo ser honesto: todo es un poco impredecible —comenzó el médico con