Andrei la miró por unos segundos con el ceño fruncido.
Genial, le estaba dando órdenes y él como un idiota le estaba haciendo caso, entonces se dirigió a su asiento y no la miró durante todo lo que duró el camino.
—Andrei —soltó una vez estacionó el auto, y él se dispuso a escucharla sin mirarla.
Se contuvo todo el viaje pensando cosas odiosas, sólo para no llorar frente a él, y ahora quería decirle más cosas.
—Para ser cómo eres, haces bastante bien tu trabajo para lograr meterte en mis brag