63

Luego de un rato, Elisa distinguió el olor que hace poco le había sentido a Igor, y recordó que llegó solo. Había conducido ebrio, y se había venido solo.

—Igor, condujiste ebrio —lo regañó incorporándose nuevamente y levantando el volumen de su voz—. Fue peligroso e insensato.

Él abrió sus ojos y rió por eso, se sentía bien que ella se preocupara por su vida.

—Sí, lo fui… ¿Me ayudas a llegar a mi habitación?

—Sí… —se puso de pie y lo ayudó a pararse, pasándole el brazo por sobre sus hombros—.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP